Acné

El acné vulgar es una de las afecciones cutáneas más frecuentes en el mundo entero. Afecta principalmente adolescentes y genera un gran impacto psicosocial, no solo para el paciente, que se encuentra atravesando una etapa muy sensible de su vida, sino que además involucra al grupo familiar en su esfera afectiva y económica. Por otra parte estadísticas muy relevantes han demostrado que el acné afecta, a un 80-85% de las personas entre los 12 y 25 años de edad. Si bien es una enfermedad que se presenta en un grupo etáreo bien determinado, se puede observar que en un 12 % de las mujeres y en un 3% de los hombres, pero también hay casos en el que el acné puede continuar hasta la edad adulta.
El continuo avance en la patogenia del acné y el desarrollo permanente de nuevos fármacos, han cambiado el enfoque clínico de esta patología cutánea, lo que ha permitido emplear terapéuticas que han modificado el pronóstico y la duración de esta enfermedad.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria que se desencadena por una alteración de la respuesta inmune innata y se caracteriza por presentar hiperreactividad e hipersensibilidad de la piel frente a diversos estímulos como: calor, frío , viento, cambios bruscos de temperatura, exposición solar, ambientes cerrados con calefacción o vapor (saunas, turcos, estufas, hornos),bebidas calientes, comidas muy condimentadas o con muchas especias, quesos madurados, embutidos, bebidas alcohólicas (vinos tintos), uso prolongado de corticoides tópicos, uso de productos cosméticos que contengan alcohol o acetona, formaldehido, mentol, alcanfor, disbalances hormonales, agentes microbianos como el Demodex folliculorum, el Pitirosporum ovale, el Helicobacter pylori sin una asociación contundente, además de estados emocionales de estrés y ansiedad.

Para ofrecer un tratamiento adecuado es necesario valorar el estado de la piel e identificar los síntomas que presenta el paciente y así escoger los tratamientos tópicos y sistémicos que van enfocados a tratar las diferentes causas:

- disminuir la producción de sebo.
- aumentar el recambio de la piel y de células superficiales que provocan tapones hiperqueratósicos.
- disminuir la infección bacteriana.
- reducir el proceso inflamatorio para evitar manchas.


Los tratamientos incluyen medicamentos tópicos como cremas con distintos principios activos como antibióticos, retinoides, bacteriostáticos y medicaciones sistémicas como antibióticos, anticonceptivos orales e isotretinoina. La indicación de que medicamento se utilizará en el paciente varía de acuerdo a la severidad del acné.

Algunos de los medicamentos cómo las cremas pueden generar irritación en la piel los primeros días de uso, esto no es motivo de suspender, por tanto se deben seguir las indicaciones del dermatólogo en cuanto a cómo utilizarlas y tener el mejor resultado.

Los medicamentos cómo la isotretinoina debe ser indicado y monitoreado periódicamente con exámenes de laboratorios y es importante en la mujer en edad reproductiva tener doble método de planificación.

Hay algunas medidas generales que deben tener en cuenta las personas con tendencia al acné:

¿Qué factores aumentan el riesgo de padecer rosácea? ¿tiene relación con la genética o son solo externos- Utilizar limpiadores y cremas hidratantes especiales para piel grasa o seborréica.?
No manipular las lesiones inflamadas, empeorará el cuadro, dejará manchas y cicatrices en la piel.

En caso de utilizar maquillaje debe ser indicado por el dermatólogo, productos no comedogénicos u oil-free que no obstruyan los poros.

Lavar el cabello con más regularidad, ya que muchas veces se ocultan las lesiones colocando el pelo en el rostro agravando el acné.

No automedicarse, ni usar productos de venta libre, que pueden empeorar el cuadro de acné y gastar más dinero.
Tener en cuenta que los resultados de los tratamientos son progresivos; además ningún tratamiento asegura que no puedan volver a aparecer lesiones de acné por lo cual se sugieren periódicos.


Dra. Leidy Patricia Zuñiga Correa
Médica Dermatóloga
RyZ Dermatech