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CLASIFICACIÓN ACTUAL, CAUSAS Y TRATAMIENTOS SEGÚN SUS MANIFESTACIONES
Publicado: 6 de septiembre de 2024
Actualización médica: 9 de octubre de 2026
La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la piel del rostro. Puede manifestarse con enrojecimiento persistente, vasos sanguíneos visibles, pequeños granitos, sensación de ardor y, en algunos pacientes, molestias oculares.
Aunque suele confundirse con el acné o las reacciones alérgicas, la rosácea tiene características propias y requiere tratamientos específicos.
Puede aparecer en personas de cualquier edad y tono de piel. Aunque el enrojecimiento es más evidente en pieles claras, también afecta a personas de piel morena u oscura, en quienes puede ser más difícil reconocerlo.
Actualmente sabemos que no existe una sola forma de rosácea y que cada paciente puede presentar diferentes manifestaciones de la enfermedad.
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¿POR QUÉ APARECE LA ROSÁCEA?
Su causa exacta todavía no se conoce completamente. Sin embargo, las investigaciones indican que se desarrolla por la interacción de varios mecanismos.
1. Alteraciones del sistema inmunológico
La piel cuenta con mecanismos naturales de defensa que nos protegen de microorganismos y agentes externos.
En las personas con rosácea, algunas de estas respuestas pueden estar excesivamente activadas, favoreciendo la inflamación.
Una de las sustancias involucradas es la catelicidina, una proteína que normalmente ayuda a defender la piel, pero cuya actividad alterada puede contribuir a la inflamación y al enrojecimiento.
2. Mayor sensibilidad de los nervios y vasos sanguíneos
En la rosácea también existen alteraciones en la forma en que los nervios y los vasos sanguíneos responden a determinados estímulos.
Esto explica por qué algunas personas experimentan episodios de enrojecimiento, calor o ardor después de exponerse al sol, realizar ejercicio o consumir bebidas calientes.
Esta respuesta exagerada se conoce como alteración neurovascular.
3. Cambios en los microorganismos de la piel
En nuestra piel viven microorganismos que normalmente no producen enfermedades.
Uno de ellos es Demodex, un ácaro microscópico presente habitualmente en los folículos pilosos.
En algunos pacientes con rosácea se ha encontrado una mayor cantidad de estos ácaros, lo que podría contribuir a activar la inflamación.
Sin embargo, su presencia no significa necesariamente que exista una enfermedad, ya que también se encuentra en personas sin rosácea.
Se han investigado posibles relaciones con microorganismos intestinales, incluida la bacteria Helicobacter pylori, pero todavía no existe evidencia suficiente para considerarla una causa directa de la rosácea.
4. Alteraciones de la barrera protectora de la piel
La barrera cutánea ayuda a conservar la hidratación y protege frente a agentes externos.
En pacientes con rosácea puede encontrarse alterada, favoreciendo la pérdida de agua, la resequedad y la sensibilidad a productos que normalmente serían bien tolerados.
Esto explica por qué algunas personas presentan ardor al aplicar cremas, protectores solares o productos cosméticos.
5. Factores genéticos y ambientales
Los antecedentes familiares también pueden influir en la predisposición a desarrollar rosácea.
Además, la exposición solar, las temperaturas extremas y otros factores ambientales pueden activar o intensificar los síntomas.
Por lo tanto, la rosácea no tiene una causa única: es el resultado de la interacción entre predisposición individual, inflamación, alteraciones vasculares y factores ambientales.
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¿CÓMO SE CLASIFICA ACTUALMENTE LA ROSÁCEA?
Anteriormente, la rosácea se dividía en cuatro subtipos: eritematotelangiectásica, papulopustulosa, fimatosa y ocular.
Sin embargo, esta clasificación tenía una limitación: una misma persona podía presentar características de varios subtipos al mismo tiempo.
Por eso, los consensos internacionales actuales recomiendan una clasificación basada en fenotipos, es decir, en los signos y síntomas que presenta cada paciente.
Este enfoque permite elegir tratamientos específicos para cada manifestación.
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1. Enrojecimiento persistente
Es uno de los hallazgos más característicos de la rosácea.
Se presenta como un enrojecimiento continuo, principalmente en mejillas, nariz, frente y mentón, que puede aumentar periódicamente.
En personas con piel más oscura puede manifestarse como una tonalidad violácea o resultar menos evidente a simple vista.
2. Episodios de enrojecimiento transitorio
Algunas personas experimentan episodios repentinos de calor y enrojecimiento facial, conocidos como flushing.
Pueden aparecer después de exponerse al calor, realizar actividad física o experimentar emociones intensas.
Estos episodios pueden presentarse junto con enrojecimiento persistente.
3. Lesiones inflamatorias: pápulas y pústulas
Se caracterizan por pequeños granitos rojos y lesiones con contenido purulento, principalmente en la zona central del rostro.
Aunque pueden parecerse al acné, generalmente no presentan los puntos negros o blancos típicos de esta enfermedad.
4. Vasos sanguíneos visibles
Las telangiectasias son pequeños vasos sanguíneos dilatados que se hacen visibles sobre la superficie de la piel.
Aparecen especialmente en mejillas y nariz y pueden acompañarse de enrojecimiento persistente.
5. Engrosamiento de la piel o cambios fimatosos
En algunos pacientes puede desarrollarse un aumento progresivo del grosor de la piel, acompañado de cambios en su textura y contorno.
Cuando afecta la nariz recibe el nombre de rinofima.
Aunque es una manifestación menos frecuente, su diagnóstico temprano permite considerar tratamientos que ayuden a controlar la progresión.
6. Rosácea ocular
La rosácea no afecta únicamente la piel. También puede comprometer los ojos y los párpados, incluso cuando las manifestaciones cutáneas son poco evidentes.
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Los síntomas pueden incluir:
- Sensación de arenilla o cuerpo extraño.
- Ojos rojos o irritados.
- Ardor, resequedad o lagrimeo.
- Inflamación de los bordes de los párpados.
- Aparición frecuente de orzuelos o chalaziones.
- Sensibilidad a la luz.
En determinadas situaciones puede producir inflamación de la córnea y afectar la visión.
Si presenta dolor ocular, sensibilidad importante a la luz o disminución de la visión, es necesario buscar valoración oftalmológica prioritaria.
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¿Qué otros signos y síntomas pueden acompañar la rosácea?
Además de estas manifestaciones, algunas personas presentan ardor, picazón, sensación de tirantez, resequedad o inflamación facial.
Es importante aclarar que no todos estos signos permiten diagnosticar rosácea por sí solos. El dermatólogo debe valorar su combinación, distribución y evolución, y descartar otras enfermedades que pueden parecerse.
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¿Qué factores pueden desencadenar la rosácea?
Los desencadenantes son situaciones que pueden intensificar los síntomas, pero no todas las personas reaccionan de la misma manera.
Entre los más frecuentes se encuentran:
- Exposición solar.
- Temperaturas elevadas o cambios bruscos de temperatura.
- Bebidas muy calientes.
- Algunos alimentos picantes.
- Consumo de alcohol.
- Estrés emocional.
- Ejercicio físico intenso.
- Cosméticos irritantes o productos exfoliantes agresivos.
Esto no significa que todas las personas con rosácea deban eliminar el café, el chocolate, los alimentos condimentados o determinados productos de su alimentación.
Por ejemplo, algunas personas presentan enrojecimiento por la temperatura de una bebida caliente y no necesariamente por su contenido de cafeína.
La recomendación actual es identificar los desencadenantes individuales y evitar restricciones alimentarias innecesarias.
Llevar un registro de los episodios puede ayudar a reconocer qué situaciones empeoran los síntomas.
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¿Qué tratamientos existen para la rosácea?
Aunque actualmente no existe una cura definitiva, contamos con diferentes alternativas que permiten controlar sus manifestaciones y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento se selecciona de acuerdo con los fenotipos presentes, su intensidad y las características de cada paciente.
Tratamiento del enrojecimiento persistente
Cuando predomina el enrojecimiento, pueden utilizarse:
- Vasoconstrictores tópicos: tratamientos que actúan temporalmente sobre los vasos sanguíneos y ayudan a disminuir el enrojecimiento, no muy recomendables.
- Láseres vasculares: tecnologías que permiten tratar determinados vasos sanguíneos y mejorar el componente vascular.
- Luz pulsada intensa: alternativa que puede ayudar a reducir el enrojecimiento y algunas alteraciones vasculares en pacientes seleccionados.
Es importante comprender que estos tratamientos no necesariamente controlan las lesiones inflamatorias ni corrigen todas las manifestaciones de la enfermedad.
Tratamiento de las pápulas y pústulas
Cuando predominan las lesiones inflamatorias, pueden considerarse diferentes grupos terapéuticos:
- Antiinflamatorios tópicos: ayudan a controlar la inflamación cutánea.
- Antiparasitarios tópicos: pueden actuar sobre mecanismos relacionados con determinados microorganismos de la piel y reducir la inflamación.
- Antimicrobianos tópicos: algunas formulaciones tienen utilidad en el manejo de las lesiones inflamatorias.
- Antibióticos orales con acción antiinflamatoria: se utilizan en determinados casos de mayor intensidad o cuando la respuesta al tratamiento tópico es insuficiente.
- Retinoides orales: pueden considerarse en casos seleccionados, especialmente cuando existe enfermedad grave o resistente a otros tratamientos.
No todos estos grupos están indicados para todos los pacientes. Algunos requieren controles médicos específicos y pueden producir efectos adversos.
Tratamiento de los vasos sanguíneos visibles
Las telangiectasias suelen responder mejor a procedimientos dirigidos específicamente al componente vascular.
Entre las opciones se encuentran los láseres vasculares y la luz pulsada intensa.
Los tratamientos antiinflamatorios pueden controlar otras manifestaciones de la rosácea, pero generalmente no eliminan los vasos sanguíneos que ya se encuentran dilatados.
Tratamiento del engrosamiento de la piel
Cuando existen cambios fimatosos, el manejo depende de su grado de evolución.
En fases inflamatorias tempranas pueden considerarse tratamientos médicos, incluidos determinados grupos de antiinflamatorios sistémicos o retinoides orales.
Cuando existe un engrosamiento importante del tejido, pueden requerirse procedimientos como láseres ablativos, electrocirugía o técnicas quirúrgicas.
Tratamiento de la rosácea ocular
El compromiso ocular requiere una valoración específica y, en muchos casos, manejo conjunto con oftalmología.
Dependiendo de la gravedad, pueden indicarse:
- Higiene palpebral y compresas tibias.
- Lubricantes oculares.
- Tratamientos antiinflamatorios oftálmicos.
- Antibióticos con efecto antiinflamatorio en casos seleccionados.
- Procedimientos especializados cuando existen alteraciones de las glándulas de los párpados.
Los tratamientos para la piel no deben aplicarse directamente en los ojos, salvo que exista una indicación médica específica para uso oftálmico.
¿Pueden combinarse diferentes tratamientos?
Sí. Como la rosácea puede presentar varias manifestaciones simultáneamente, en ocasiones es necesario combinar tratamientos.
Por ejemplo, una persona con lesiones inflamatorias y vasos sanguíneos visibles puede necesitar un tratamiento médico para controlar la inflamación y, posteriormente, considerar una tecnología vascular.
La combinación debe individualizarse y no implica que todas las personas necesiten múltiples procedimientos.
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RECOMENDACIONES PARA EL CUIDADO DIARIO
Además del tratamiento médico, una rutina adecuada ayuda a disminuir las molestias y a mantener controlada la enfermedad.
1. Protección solar diaria
Utiliza un protector solar de amplio espectro, preferiblemente con factor de protección solar (FPS) 50 o superior, si es bien tolerado.
2. Limpieza suave
Emplea productos de limpieza formulados para piel sensible y evita frotar excesivamente el rostro.
3. Hidratación
Utiliza hidratantes que ayuden a mantener la barrera protectora de la piel.
4. Evita la automedicación
Algunos tratamientos utilizados para otras enfermedades cutáneas pueden empeorar la rosácea, especialmente el uso inadecuado de corticoides tópicos.
5. Reconoce tus desencadenantes
Identifica qué situaciones empeoran tus síntomas, sin realizar restricciones innecesarias.
6. Mantén el seguimiento dermatológico
La rosácea puede alternar períodos de mejoría y recaídas, por lo que algunos pacientes necesitan tratamientos de mantenimiento.
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¿LA ROSÁCEA TIENE CURA?
La rosácea es una enfermedad crónica, pero puede controlarse.
Con una evaluación adecuada, tratamientos individualizados y cuidados diarios, muchas personas logran disminuir considerablemente el enrojecimiento, las lesiones inflamatorias y las molestias asociadas.
El objetivo no es únicamente mejorar la apariencia de la piel, sino también reducir los episodios de inflamación, prevenir complicaciones y mejorar el bienestar del paciente.
La importancia de un tratamiento personalizado
En RyZ Dermatech sabemos que no todas las personas con rosácea presentan los mismos síntomas.
Algunos pacientes consultan principalmente por enrojecimiento; otros presentan lesiones inflamatorias, vasos visibles, sensibilidad cutánea o manifestaciones oculares.
Por eso, el tratamiento debe comenzar con una valoración dermatológica que permita identificar los fenotipos presentes y seleccionar las opciones apropiadas.
La rosácea no se trata de una sola manera: el tratamiento adecuado depende de cómo se manifiesta en cada persona.
Agenda una valoración dermatológica para conocer las alternativas disponibles para el cuidado de tu piel.
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Dr. Cristian Rocha
Médico Dermatólogo
RyZ Dermatech
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Fuentes médicas y científicas
Revisión bibliográfica: octubre de 2026.
- Gallo RL y colaboradores (2018). Standard classification and pathophysiology of rosacea: The 2017 update by the National Rosacea Society Expert Committee. Actualización de la clasificación basada en fenotipos. Journal of the American Academy of Dermatology. Consultar PubMed.
- Schaller M y colaboradores (2020). Recommendations for rosacea diagnosis, classification and management: update from the global ROSacea COnsensus 2019 panel. Consenso internacional sobre diagnóstico y tratamiento por fenotipos. British Journal of Dermatology. Consultar PubMed.
- Wang H y Zhou C (2026). Advances in the pathogenesis of rosacea. Revisión de mecanismos inmunológicos, neurovasculares, barrera cutánea y microbiota. Frontiers in Immunology. Consultar publicación científica.
- Zhu C y colaboradores (2026). Comparative effects of interventions for rosacea across phenotype-relevant outcomes: A systematic review and network meta-analysis. Revisión sobre la eficacia de las intervenciones según las manifestaciones clínicas. Journal of the American Academy of Dermatology. Consultar PubMed.
- Amstutz AV y colaboradores (2026). Topical Preparations for Moderate to Severe Rosacea Treatment: A Systematic Review and Network Meta-Analysis. JAMA Dermatology. Consultar publicación científica.
- Mohamed-Noriega K y colaboradores (2025). Ocular Rosacea: An Updated Review. Revisión sobre diagnóstico y manejo de la rosácea ocular. Cornea. Consultar PubMed.
- American Academy of Dermatology. Rosacea: Diagnosis and treatment. Información sobre tratamientos dermatológicos según los signos de la enfermedad. Consultar fuente oficial.
- American Academy of Dermatology. Triggers could be causing your rosacea flare-ups. Recomendaciones para identificar desencadenantes individuales. Consultar fuente oficial.

