Para nuestra piel, este fenómeno de "cuatro estaciones en un solo día" representa un desafío constante.
DEL AGUA CALIENTE AL FRÍO DE LA CALLE: CÓMO EVITAR LA ROSÁCEA Y LA DERMATITIS POR CAMBIOS TÉRMICOS EN BOGOTÁ.
Bogotá es conocida por su clima impredecible, podemos despertar con una helada sabanera, enfrentarnos a un sol inclemente al mediodía y terminar la tarde bajo un aguacero torrencial. Para nuestra piel, este fenómeno de "cuatro estaciones en un solo día" representa un desafío constante.
Estos choques térmicos, sumados al hábito de usar agua muy caliente para contrarrestar el frío matutino, agreden la barrera cutánea, facilitando la aparición de rojeces, sensibilidad extrema y descamación. A continuación, analizaremos cómo proteger la salud dermatológica en la capital.
1. ¿POR QUÉ EL AGUA CALIENTE DE LA MAÑANA ES EL PRIMER ENEMIGO DE TU PIEL?
Muchos bogotanos inician su día con una ducha prolongada a altas temperaturas para entrar en calor. Sin embargo, este hábito es una de las principales causas del debilitamiento del manto hidrolipídico. El agua caliente actúa como un solvente que barre los aceites naturales (lípidos) que mantienen la humedad de la piel y la protegen de agentes externos.
Cuando esta barrera se degrada, se produce la pérdida de agua transepidérmica, dejando la piel expuesta y vulnerable. El resultado es una epidermis , seca, tirante y con tendencia a la microinflamación. Para evitarlo, la recomendación médica es optar por duchas cortas (menos de 10 minutos) con agua tibia (alrededor de 30°C a 35°C). Al finalizar, es vital secar la piel con toques suaves, sin frotar, y aplicar una crema hidratante reparadora mientras la piel aún conserva algo de humedad, lo que ayuda a "sellar" la hidratación y restaurar la barrera cutánea antes de enfrentar el aire frío del exterior.
2. ¿CÓMO AFECTA EL CAMBIO BRUSCO DE TEMPERATURA (DEL FRÍO AL SOL INTENSO) LA SALUD CUTÁNEA?
En Bogotá, es común pasar de una oficina fría a caminar bajo un sol de mediodía que, debido a la altitud, tiene una radiación UV particularmente agresiva. Este cambio térmico repentino provoca una respuesta vascular inmediata: los vasos sanguíneos se contraen con el frío y se dilatan rápidamente con el calor (vasoconstricción y vasodilatación).
Estos cambios vasculares forzados debilita las paredes de los capilares con el paso del tiempo. Además, el viento frío de la tarde en la capital suele ser muy seco, lo que acelera la evaporación de la humedad cutánea. La combinación de alta radiación a 2.600 metros de altura y el viento gélido genera un estrés oxidativo que acelera el envejecimiento y exacerba la sensibilidad. La clave aquí no es solo usar protector solar, sino también emplear productos que contengan antioxidantes (como por la Vitamina C o E) y activos que refuercen los capilares, creando un escudo contra las variaciones climáticas que caracterizan a nuestra ciudad.
3. ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA ROSÁCEA Y LA DERMATITIS POR CHOQUE TÉRMICO?
Es frecuente confundir estas dos afecciones, ya que ambas presentan enrojecimiento. La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la zona centro-facial del rostro. Su síntoma principal es el eritema (rojez) persistente, que empeora con el calor, el ejercicio o los cambios de temperatura, pudiendo presentar la formación de pequeños vasos conocidos como: telangiectasias ; o en casos más severos lesiones con algunas características similares al de un acné inflamatorio dado por pápulas o pústulas.
Por otro lado, la dermatitis térmica o irritativa suele ser una reacción aguda. Se manifiesta como parches secos, descamación, picazón y una sensación de ardor inmediata tras la exposición al frío o al calor extremo. Mientras que la rosácea es una condición de reactividad vascular, la dermatitis está más ligada a la ruptura de la barrera cutánea de la piel. Identificarlas es crucial: la rosácea requiere un enfoque médico para controlar la inflamación vascular, mientras que la dermatitis suele resolverse con una hidratación intensiva y la eliminación del agente irritante. En ambos casos, el clima de Bogotá actúa como un "gatillo" que dispara los síntomas si no existe una protección adecuada.
4. ¿QUÉ MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS PUEDO ADOPTAR EN MI VIDA DIARIA EN BOGOTÁ?
Prevenir el daño dermatológico en la capital requiere ajustes conscientes en nuestra rutina. Primero, es fundamental el uso de barreras físicas: bufandas que protejan el tercio inferior del rostro del viento frío y sombreros en las horas de mayor radiación. Segundo, la temperatura de los espacios cerrados debe ser equilibrada; evitar poner la calefacción muy alta o acercarse demasiado a fuentes de calor tras haber estado en el frío.
En cuanto a la higiene, se deben evitar los jabones alcalinos o con fragancias fuertes que comprometan el pH de la piel. El uso de agua termal en spray a lo largo del día es una excelente estrategia para calmar la piel tras un cambio de temperatura brusco, ya que aporta minerales que desinflaman y refrescan sin alterar el maquillaje o la rutina de cuidado. Finalmente, mantener una hidratación interna óptima es esencial; el clima seco de la sabana exige un consumo constante de agua para que la piel pueda mantener sus funciones metabólicas y de autorreparación durante la noche.
5. ¿CÓMO DEBE SER UNA RUTINA DE CUIDADO ADAPTADA A ESTOS CAMBIOS TÉRMICOS?
Una rutina para el bogotano promedio debe centrarse en la protección y la reparación.
- Limpieza: Utiliza limpiadores tipo "Syndet" (sin jabón) de preferencia indicados por un medico dermatólogo que valore tu piel y te asesore sobre el tipo de syndet o gel limpiador indicado para cada tipo de piel.
- Hidratación : es importante a la hora de comprar o elegir una crema facial; de la misma manera antes de gastar dinero, busca la asesoría de un medico dermatólogo que valore tu piel y de acuerdo a esto puedan seleccionar las mejores cremas para tu piel.
- Protección Solar: Es innegociable. Debe aplicarse cada 3 o 4 horas, incluso si el día está nublado, ya que las nubes en Bogotá no filtran la totalidad de los rayos UVA/UVB.
Al adaptar tu rutina a la realidad geográfica de la ciudad, permites que tu piel desarrolle la resiliencia necesaria para enfrentar las variaciones de temperatura sin inflamarse ni deteriorarse prematuramente.
RECOMENDACIONES FINALES
Vivir en Bogotá exige una conciencia dermatológica superior. La clave para evitar la rosácea y la dermatitis no está en evitar el clima , lo cual es imposible. Sino en preparar nuestra piel para que sea capaz de resistirlo.
- Prioriza siempre la reparación de la barrera cutánea.
- No subestimes el impacto del agua caliente.
- Mantén tu protector solar siempre a la mano.
Si notas que el enrojecimiento de tu piel persiste más de lo normal o sientes ardor constante, es fundamental consultar con un dermatólogo para recibir un diagnóstico preciso y un tratamiento médico especializado.
Dr. Cristian Rocha
Médico Dermatólogo
RyZ Dermatech

